¿Cómo tributan las cuentas corrientes?

La fiscalidad de las cuentas corrientes se encuadra dentro de las denominadas rentas del ahorro, que de forma resumida agrupan los beneficios que obtenemos por nuestro dinero más allá del salario y el alquiler de vivienda. En este post te explico cuanto habrá que pagar por ella y cómo funcionan.

¿Quién no tienen una cuenta corriente? Las libretas de ahorro se han convertido en un elemento cotidiano más en nuestra vida, uno prácticamente imprescindible desde un punto de vista financiero. Para contratar un seguro, tener una tarjeta de crédito y hacer frente a los recibos del hogar es necesario contar con ellas. A la hora de contratar este producto financiero solemos tener en cuenta elementos como las comisiones bancarias, la cercanía de la entidad o la rentabilidad de la cuenta y, como, los regalos pero nunca nos paramos a pensar en los impuestos que habrá que pagar.

Y es que las cuentas corrientes al uso apenas ofrecen rendimientos, pero la cosa cambia cuando se trata de una cuenta remunerada que puede llegar a pagar hasta un 2,5% TAE en cuatro meses o cuando el regalo de turno por domiciliar una nómina alcanza sumas de hasta 600 euros. Aunque no lo sepamos o no reparemos,  hay que pagar impuestos por los regalos en cuentas y depósitos -luego te explico cuántos y cómo-.

En concreto, habrá que pagar por las ganancias obtenidas por la cuenta corriente, independientemente de los gastos de mantenimiento y comisiones que después nos cargue el banco y que salvo las excepciones mencionadas, superarán a efectos reales el interés de la cuenta.

Las cuentas corrientes en el IRPF

A efectos de IRPF las ganancias de las cuentas corrientes tributan como rendimientos de capital dentro de las denominadas rentas del ahorro, que agrupan fondos de inversión, acciones, depósitos, letras del tesoro, etc. De forma esquemática, incluyen casi cualquier tipo de inversión mobiliaria salvo excepciones como los planes de pensiones, cuya fiscalidad es algo más compleja.

Sin embargo, dentro de las rentas del ahorro hay que distinguir entre los mencionados rendimientos de capital y las ganancias y pérdidas patrimoniales que sí incluirían los productos financieros que hemos mencionado antes. El siguiente esquema lo explica mejor:

Cómo se integran las rentas del ahorro en la declaración del la renta

Las cuentas corrientes tributan a efectos de IRPF de forma que sólo habrá que pagar por el rendimiento que hayan generado. Éstas forman parte de las rentas del ahorro, que tributan en torno a tres tramos en 2015 y también en 2016, aunque las escalas sean diferentes.

 Base imponible del ahorro en el IRPF 2015

  • Entre 0 a 5.999 € el tipo impositivo será del 19,5%
  • Entre 6.000€ 49.999€ el tipo impositivo será del 21,5%
  • A partir de 50.000€ el tipo impositivo será del 23,5%

Base imponible del ahorro en el IRPF 2016

  • Entre 0 a 5.999 € el tipo impositivo será del 19%
  • Entre 6.000€ 49.999€ el tipo impositivo será del 21%
  • A partir de 50.000€ el tipo impositivo será del 23%

El funcionamiento de las rentas del ahorro es sencillo. Se suman todas las ganancias de nuestras inversiones que forman parte de estas rentas -la mayoría- y se van saltando tramos. De esta forma, si hemos ganado 20.000 euros en rentas del ahorro, pagaremos un 21% por los primeros 6.000 euros o, lo que es lo mismo, 1.260 euros, y un 25% por los 14.000 euros restantes, lo que equivale a 3.500 euros más.

Los regalos de las cuentas corrientes

Más allá de los intereses que puedan pagar, la otra forma de remunerar las cuentas corrientes es a través de regalos. En este caso también formarán parte de los rendimientos de capital mobiliario que se sumarán al beneficio de la cuenta corriente.

Eso sí, ten en cuenta que al ser considerado rendimiento del capital mobiliario, si el regalo está valorado en más de 1.600 euros tendremos que hacer la declaración de la renta aunque no cuentes con otros ingresos, ya que este es el límite de ingresos por este tipo de rendimiento para estar exento de tributar.

El Impuesto del Patrimonio

Pero no sólo hay que quedarse en el el IRPF. Las cuentas corrientes también tributan en el Impuesto sobre el Patrimonio, donde el dinero que tengamos en nuestra cuenta corriente se sumará al resto de bienes por los que hay que declarar según señalan los artículos del 10 al 25 de la ley, recogidos en el Título IV .

Por fortuna, tras el último cambio legislativo sólo quienes posean un patrimonio superior a los 700.000 euros, excluida la vivienda habitualhasta un máximo de 300.000 euros y los bienes empresariales, deberán pagar el impuesto a razón del 1% de su patrimonio.

Javier Campderá,como asesor financiero independiente, puede ayudarte a comparar y escoger los productos financiero más adecuados, teniendo en cuenta tus objetivos y necesidades. Contacta

Sígueme en las redes sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *