¿Cómo es vivir en el barrio de Sant Antoni?

En l’Eixample hay varios barrios y el barrio de Sant Antoni es uno de los que se hace distinguir: precios más bajos, buenas conexiones y tranquilidad en medio del corazón de Barcelona. Un barrio ideal para comprar piso.

En el corazón de la ciudad condal se encuentra el barrio de Sant Antoni que, ubicado entre el Raval y el Poble Sec, se distingue al resto por su personalidad, su esencia y sus orígenes comerciantes que los sigue conservando.

Sant Antoni está dentro del distrito de l’Eixample, con lo cual, de primera mano podremos saber que estamos en el centro de Barcelona y que muchos de los lugares simbólicos de la capital catalana se encuentran por esta zona. 

Comercios, servicios, restaurantes y buena conexión de transporte público: En este barrio, por ejemplo tenemos la línea lila L2  – con la parada de metro Sant Antoni y la verde L3 con la Parada de Poble Sec. 

Y si aún con éstas no tienes suficiente para moverte por la ciudad, arran de lo que limita un barrio con otro están las paradas de Universitat, Urgell y Rocafort.

Es un barrio muy céntrico y con buenas conexiones de autobuses de la TMB y metro de las líneas L1, L2 y L3 (estaciones: Sant Antoni, Rocafort, Poble Sec, Universitat y Urgell). A 15 minutos encontramos la Plaça Catalunya donde hay conexiones de trenes de Cercanías y el Aerobus al aeropuerto.

¿Listo para conocer el barrio de Sant Antoni?

Se trata de un barrio comercial y con buenos servicios. A finales del siglo XIX se hizo el mercado de Sant Antoni, se trata de una gran estructura de hierro, en aquel entonces apenas había vecinos y el mercado servía al vecino barrio obrero del Raval.

Hoy el mercado de Sant Antoni sigue siendo uno de los más grandes de Barcelona y con gran actividad comercial, los domingos se transforma en un mercado de libros y productos de coleccionista. En la Ronda de Sant Antoni podemos encontrar muchos productos de electrónica. El barrio tiene mucha actividad con pequeños comercios, supermercados, restaurantes y bares. La avenida Mistral, exclusiva para viandantes, es una zona para pasear y de ocio. En el barrio hay los cines de Renoir Floridablanca (especializada en películas en versión original) y el Cinema Urgell. Entre las calles de Mansó y Calàbria encontramos el centro de atención primaria CAP Mansó.

En el barrio encontramos 11 escuelas privadas, 9 públicas y 8 concertadas. Al final de la Ronda de Sant Antoni encontramos la plaça Universtiat, con el edificio histórico de la Universidad de Barcelona, construido a finales del siglo XIX con las facultades de matemáticas y de filología.

El Eixample es uno de los distritos con la vivienda más cara de Barcelona. Sin embargo el barrio de Sant Antoni no ha perdido su carácter popular y comercial, y el precio de la vivienda es uno de los más baratos del distrito del Eixample. Los pisos de Sant Antoni están generalmente bien conservados, son amplios y luminosos. Aunque algunos edificios no tienen ascensor.

Es un barrio bastante tranquilo y seguro, bien comunicado, cerca del centro y con mucho comercio. Aunque el barrio no tiene grandes atractivos turísticos, en 15 minutos estás en las Ramblas o Plaça Catalunya.

Recomendado para los que quieren vivir en el centro de Barcelona sin pagar mucho por ello.

El Mercat Sant Antoni

En este mercado del Eixample Esquerra de Barcelona, se puede encontrar entre semana paradas de todo tipo (ropa, zapatos, utensilios para el hogar) y dentro, las de verdura, fruta, pescado y carne. El domingo, los libros de segunda mano o los sellos para coleccioinistas asombran a los visitantes del histórico Mercado de Sant Antoni, que conserva la arquitectura, la vida y el encanto de sus orígenes.

El mercado de Sant Antoni fue concebido por Antoni Rovira i Trias en 1882. Sobre la puerta principal nos da la bienvenida el escudo de Barcelona, coronado por el murciélago y el año de construcción. La escultura metálica, típica de los mercados de esta época, abre un espacio que ocupa la totalidad de una manzana del Eixample de Cerdà, una superficie lo bastante extensa como para alojar las paradas que abastecían ayer y abastecen hoy el barrio de Sant Antoni.

Pero sin duda, el elemento que otorga al mercado de Sant Antoni su especial belleza y originalidad es la galería que rodea al recinto. Unos toldos de lona verde hacen de paredes y techo y cubren el corredor circular donde entre semana se despliegan paradas de ropa y otros artículos, mientras que los domingos, los libros, sellos y revistas llenan las bolsas de los compradores. Pasear por aquí, sobre todo los domingos, supone un ritual muy instaurado entre los barceloneses y los forasteros que se dejan caer por Sant Antoni, ya sea para buscar alguna reliquia literaria, intercambiar sellos o simplemente curiosear. Por la noche, cuando el mercado de Sant Antoni cierra, los productos se dejan en unos cajones de madera y el mercado enmudece.