La depresión, la enfermedad del alma

«Todo ha dejado de tener sentido en mi vida, nada me interesa y nada me sorprende, me siento vacío… la soledad recorre mi cuerpo y mi mente y he perdido la ilusión por todo, por todo lo que me gustaba y me hacía feliz: leer, escuchar música, hacer el amor, viajar. luchar cada día en mi trabajo…

Apenas como y a veces duermo en exceso o me paso noches enteras sin dormir. No quiero ver a nadie, no quiero hablar con nadie, todo el mundo me sobra porque me sobro hasta yo mismo… y aunque no tengo el valor para quitarme la vida a veces pienso que ojalá cerrara los ojos y no despertara nunca más.

Muchas veces siento como si la pena me ahogara y lloro sin cesar pensando que mi vida no merece la pena y que ¿realmente que hago yo aquí? Siento que he fracasado en el trabajo, siento que he fracasado una y mil veces en el amor, siento que nadie me valora y pienso que esta vida no merece la pena…»

Las personas que hemos superado una depresión sabemos que a veces el cuerpo no puede con el alma. Somos además muy conscientes de que las recaídas son comunes. Esa sombra fría sigue acechando de forma sigilosa. Ahora bien, haber salido de ese túnel nos habilita también en nuevos recursos que no dudan en aplicar a diario. Un buen enfoque, la resiliencia y la actitud son sus mejores salvavidas.

Hay quien considera a la depresión como la gripe de los trastornos mentales. La incidencia en la población no deja de aumentar, es como una «cepa» cada vez más resistente que causa estragos y que a menudo se vive en silencio y en aislamiento. Los datos nos dicen que menos de un 40% de personas dan el paso para pedir ayuda profesional, siendo los hombres el grupo poblacional más resistente a la hora de demandar apoyo experto.

«Tus emociones no deben ser paralizadoras. No deberían defenderse. No deberían impedirte ser todo lo que puedes ser».

-Wayne W. Dyer-

¿Cómo detectar la depresión?

Muchas personas creen que la depresión es simplemente un sentimiento de tristeza más grande de lo habitual o un estado de descontento y frustración. Sin embargo, se trata de un trastorno del estado de ánimo que requiere ayuda profesional y mucha voluntad por parte de la persona afectada para salir adelante. De ahí, que saber detectar la depresión sea fundamental.

Sin embargo, más allá de los datos y de el hecho de que la OMS considere ya la depresión como una epidemia, existe un factor casi igual de importante. Hablamos de las recaídas. Los estudios nos dicen que la recaída, tras una remisión completa, es del 50%. Es decir, el riesgo es evidente. Así, es prioritario que tanto profesionales como los propios pacientes establezcan un plan de prevención.

Este plan en realidad no es más que dar forma a un estilo de vida mental físico y emocional más saludable. Es aplicar a nuestra cotidianidad una serie de estrategias, enfoques y herramientas con las que minimizar el efecto de los factores estresantes, reconocer disparadores y generar un adecuado enfoque psicológico.

Muchas personas creen que la depresión es simplemente un sentimiento de tristeza más grande de lo habitual o un estado de descontento y frustración. Sin embargo, se trata de un trastorno del estado de ánimo que requiere ayuda profesional y mucha voluntad por parte de la persona afectada para salir adelante. De ahí, que saber detectar la depresión sea fundamental.

La depresión es una de las principales causas de incapacidad a día de hoy según la OMS (Organización Mundial de la Salud). Se trata de un trastorno que no surge de un día para otro, sino que va aconteciendo poco a poco hasta atrapar a la persona en un estado de indefensión, pesimismo e incapacidad de actuar. Además, sigue siendo una de los trastornos de salud mental más estigmatizados e incomprendidos.

A todo esto, debemos sumarle que más de un 50% de las personas que padecen depresión no reciben tratamiento o si lo tienen no es el más adecuado. De ahí que exista un gran número de personas a la deriva, sumidas en un profundo estado de inactividad, sin saber qué hacer ni cómo actuar, cuando su mundo parece estar derruido.

La detección temprana de la depresión facilita tanto el enfoque terapéutico como una más rápida mejoría de la persona afectada. Es por tanto esencial aprender a identificar cuáles son los síntomas que pueden estar indicando la presencia de la depresión. Profundicemos. 

Detectar la depresión de forma adecuada facilitará la aplicación del enfoque terapéutico.

Síntomas principales

La depresión no es estar triste, melancólico o de bajón, tampoco es síntoma de debilidad, ni cuestión de mujeres ni de adultos. Este trastorno psicológico se puede presentar de muchas formas, al igual que cada persona puede experimentarlo de una manera diferente.

Es una realidad psicológica muy compleja que afecta a casi cualquier aspecto de nuestro organismo, desde los procesos cognitivos hasta el sistema inmunitario o digestivo. A continuación señalamos los síntomas más característicos para ayudar a detectar la depresión:

  • Síntomas cognitivos: pérdidas de memoria, problemas de concentración, rumiación, distorsiones cognitivas, sensación de niebla mental y en los casos más graves, pensamientos suicidas.
  • Síntomas emocionales: tristeza, irritación, sentimientos de decepción, culpa, sensación de no ser comprendido por los demás o malhumor.
  • Síntomas conductuales: dificultad para llevar a cabo cualquier tarea o actividad que implique responsabilidad, desinterés por socializar, hipoactividad o hiperactividad, entre otros.
  • Síntomas físicos: dolor muscular, cefaleas, dificultades para dormir, aumento o bajada de peso, agotamiento, problemas intestinales, etc.

Ahora bien, esto no quiere decir que si se tienen uno o varios de estos síntomas se tenga depresión, ya que hay que tener en cuenta otros tipos de variables y aspectos. Solo un profesional especializado podrá realizar un diagnóstico adecuado. Además, hay que tener en cuenta que todos atravesamos en algún momento de nuestras vidas etapas de desgana o tristeza. De ahí que acudir a un buen profesional sea tan importante.

Cómo detectar la depresión

La depresión es una enfermedad muy incomprendida. Hay quien la trivializa, quien la asocia a cobardía o debilidad o quien simplemente la reduce a un sentimiento de tristeza. A muchas personas les cuesta ponerse en el lugar de una persona que padece depresión.

La persona con depresión puede ocultar sus sentimientos y ponerse una máscara para no mostrar a los demás cómo se encuentra en realidad

Así, con el objetivo de que la conozcáis y podáis comprender un poco más cuáles son los engranajes que la conforman, a continuación explicaremos cuáles son algunas de sus señales más evidentes y que, en ocasiones, suelen pasar desapercibidas. 

1. El disfraz de la exigencia

Hay personas que tienden a creer que deben hacer las cosas lo mejor posible, incluso lo creen tanto que pueden llegar a límites insospechados. El problema es que esta tendencia también conlleva una gran carga de frustración. 

La exigencia y el perfeccionismo son un arma de doble filo que pueden estar ocultando una baja autoestima y tras ello, una depresión. El hecho de querer hacer todo perfecto puede estar sujeto a la obtención de la aprobación de los demás, para después conseguir aceptarse a uno mismo.

Una mentalidad que no permite errores en el fondo es un juez castigador que critica y culpa cada vez que no se consigue lo que se espera. De hecho, el perfeccionismo conlleva no solo la posibilidad de frustración sino también la experimentación de elevadas dosis de ansiedad, un cóctel peligroso que puede acabar derivando en problemas de salud tanto físicos como psicológicos.

Así, el peso de la exigencia junto a la frustración y la ansiedad pueden minar la autoestima y de esta forma atrapar a la persona en una cárcel psicológica de desgana, pesimismo e inactividad conocida como depresión.

2. Actuar como si no pasara nada

Estar deprimido puede significar quedarse en casa sin querer salir, pero también ponerse una máscara para camuflar el malestar y demostrar, a su vez, que se está bien y que se puede con todo. De hecho, existen un gran número de personas que prefieren ocultar cómo se encuentran sin saber que al hacerlo intensifican más su estado.

En estos casos es más difícil detectar el problema, ya que la persona actúa como si no le sucediese nada, incluso puede llegar a ser el alma de una fiesta o reírse a carcajadas. Sin embargo, si la observamos bien, podremos identificar algunos pequeños comportamientos delatores de esa tristeza silenciada.

3. No tener ganas de hacer nada

La pérdida de interés por participar en actividades o realizar cosas que antes resultaban interesantes y placenteras es una señal que no debe pasarse por alto. Nos referimos por ejemplo al rechazo a hacer deporte, leer o escuchar música por parte de una persona que disfrutaba realizando ese tipo de actividades.

Esta incapacidad de sentir satisfacción es conocida como anhedonia y suele ir acompañada por una profunda apatía. La presencia de ambas suele ser clave para detectar la depresión.

4. La presencia de traumas del pasado

Cada uno de nosotros suele soportar el peso de esa mochila emocional que llevamos a cuestas. Se trata de las cadenas que nos atan al pasado, a esas situaciones que no supimos elaborar y decidimos parchear de alguna forma para continuar. El problema es que así no solucionamos nada.

Las heridas emocionales nos recuerdan que aún tenemos grietas por las que aflora el sufrimiento, vacíos que nos atormentan y que nos impiden avanzar hacia el bienestar. Por lo tanto, si no se curan, si no las sanamos, siempre habrá posibilidades para que aparezca un profundo malestar y en ocasiones, la depresión.

5. Sabe guardar bien sus sentimientos

Hay personas que son expertas en camuflar sus sentimientos tras una máscara de felicidad y alegría. Otras incluso podemos referirnos a ellas como emocionalmente inaccesibles. La cuestión es que, tanto para unas como para otras, no les es fácil compartir sus experiencias emocionales con los demás y si lo hacen, siempre es bajo la apariencia de un falso bienestar.

A veces, este intento de «estar bien», «no tener problemas» o «ser feliz» es una especie de maquillaje para camuflar una depresión y ofrecer a los demás una imagen de que se puede con todo. De algún modo, este aspecto está muy ligado con la exigencia y el perfeccionismo.

Un dato curioso relacionado con las emociones que aportó una investigación de la Universidad de McMaster es que las personas con depresión suelen tener grandes dificultades para imaginar el mundo emocional de las personas que no padecen este trastorno. Por su parte, estos últimos sí que podían hacerlo en relación a las personas deprimidas.

6. Aparecen los hábitos “anormales”

Dejar de comer o ingerir alimentos en exceso también puede ser un signo que ayude a detectar la depresión. Existe un vínculo fuerte entre la ansiedad por la comida y la tristeza o la baja autoestima.

Otro de los hábitos que pueden cambiar son los relacionados con el sueño. Es normal que aparezcan insomnio o pesadillas. Incluso hay personas que pueden inclinarse por fumar, beber alcohol o ingerir otro tipo de sustancias. Todos estos cambios tienen una razón: intentar dar un poco de placer a la vida.

El problema es que la mayoría de las veces este tipo de conductas son soluciones rápidas para negar un vacío o un profundo estado de insatisfacción que a la larga no hacen más que perpetuarlo en el tiempo.

Como vemos, la depresión es un trastorno que no debemos pasar por alto, ya que puede tener graves consecuencias. Lo recomendable es acudir a un profesional especializado para que pueda detectar la depresión de forma adecuada y para que junto a él, la persona pueda ir gestionando poco a poco sus conflictos emocionales y aliviar el profundo malestar que sienta.

¿Cómo superar una depresión?

En primer lugar, el amor de tus seres queridos y la ayuda de un especialista te ayudarán a salir de ese pozo oscuro del que sientes que no puedes salir. Aunque si quieres superarla solo, o por que te veas obligado por diversas situaciones, también puedes, pero deberás de ser consciente y tener una gran fuerza de voluntad. La depresión no es fácil de superar, pero por supuesto que se puede.

Vivimos en un mundo en el que muchas veces las cosas no salen como esperamos y se nos acumulan…entonces dejamos de encontrarle el sentido a todo, a la vida, a nuestra propia existencia

Desde aquí queremos animarte a que sepas que todo puede cambiar, que hoy y quizás mañana el cielo esté gris pero que volverá a lucir el sol y que a lo mejor sin darte cuenta encuentres las respuestas como una sorpresa que te da la vida a través de la sonrisa de un niño, paseando por un bonito parque lleno de flores en primavera o encontrando a alguien especial.

A través de una terapia el especialista y tú elaboraréis un plan personal para intentar volver a quien eras antes. Y lo conseguirás con un poco de esfuerzo.

«Una de las amarguras de la depresión es que borra la idea y los sentimientos de esperanza»

-Juan Antonio Vallejo Nájera-

Algunas ideas que te puedan ayudar a combatir la depresión

Estas son pequeñas cosas que puedes hacer, gestos y actitudes que te ayudarán:

  • Caminar o pasear entre 15 y 30 minutos al día.
  • Leer algo que te aporte positividad un rato cada día
  • Organizar al menos una vez en semana una reunión con amigos o familiares para distraerte
  • Realizar una vez a la semana una actividad agradable, como puede ser ir a cenar o al cine.
  • Elaborar una lista de objetivos
  • Deja de centrarte en lo que te salió mal. Es el pasado, el futuro está lleno de sorpresas buenas.
  • Haz actividades que te gusten como cocinar, hacer manualidades etc.
  • Intenta la meditación aunque sean unos minutos al día, verás como poco a poco te aficionas. La meditación es muy buena para cambiar nuestra mente y nuestros pensamientos.
  • Intenta ir al gimnasio y si no te gusta al menos baila en casa, haz alguna actividad al aire libre
  • Separarte de personas tóxicas o que no aporten a tu vida.
  • Arreglar tu casa, mantenerla limpia y ordenada.
  • Invertir en ti, estudiar, tomar el sol, visitar un centro de belleza, renovar tu fondo de armario, etc.
  • No te preocupes piensa que tarde o temprano encontrarás la solución.
  • Intenta no estar solo, pide a algún amigo o familiar que te acompañe a dar un paseo o que charle contigo un rato.
  • Escucha música alegre. La música son un poderoso aliado de tus endorfinas.
  • Fíjate en las cosas bonitas que tienes en tu vida.

La depresión es una enfermedad muy habitual, sin embargo, se puede salir de ella. Gracias a las recomendaciones anteriores y a la ayuda de un buen profesional, la depresión dejará de ser un lastre en tu vida para convertirse en un recuerdo. El recuerdo de un pasado que ya no volverá.

¿Qué suelen hacer las personas que han superado una depresión?

Las personas que han superado una depresión no están hechas de un material especial. No son súper mujeres o súper hombres. Son amigos, familiares, compañeros de trabajo, adolescentes e incluso niños que se han dejado ayudar, que han aprendido del proceso y encaran la vida de otro modo.

Ese aprendizaje obtenido no debe caer en el vacío. Asimismo, algo que comprenden es que la depresión es una enfermedad crónica. Como tal, requiere de inteligencia, compromiso y habilidad en la gestión, tanto de emociones como de pensamientos. Implica aprender a convivir con esa sombra, pero no dejar que ella nos defina en ningún momento. Veamos a continuación qué estrategias aplican las personas que han superado una depresión.

1. Lidian contra la apatía con nuevos intereses

Tristeza, pérdida de interés y apatía. Estas dimensiones configuran la triada oscura de gran parte de las depresiones. Dejarnos atrapar por ella nos llevará de nuevo a la deriva. Quedaremos de nuevo atrapados en la red del abatimiento para darle las llaves una vez más a la depresión. De este modo, aquellas personas que ya han transitado una vez por esta senda y han conseguido salir ya cuentan con algunas estrategias y herramientas que probablemente serán útiles para ellas de nuevo. Así, cuando aparece la apatía, el cansancio que apaga la mente y el cuerpo, hay que reaccionar.

  • Buscan intereses nuevos: se apuntan a cursos, incorporan nuevas actividades a su rutina.
  • Hacen cambios en sus hábitos cotidianos para hallar nuevos incentivos.
  • Comparten su tiempo con personas positivas, con buenos amigos.

2. Saben reconocer los disparadores: no al pensamiento rumiante

El pensamiento rumiante (repetitivo y negativo) es el ovillo que asienta el pilar de una depresión. Son esos momentos en los que empezamos a obsesionarnos con los errores, anticipando hechos, atrayendo fatalidades y nubes oscuras a días luminosos. No es lo adecuado.

Las personas que han superado una depresión saben que en estos casos la terapia cognitiva es de gran ayuda. Hay que cambiar el enfoque, romper el ciclo de la negatividad y establecer salidas para los círculos negativos de pensamientos y conductas.

3. Se levantan con un propósito

Levantarnos sin una meta es dar un día por perdido. Abrir los ojos a esa nueva mañana sin una motivación es iniciar esa jornada con el corazón apagado. Con la mente sin ganas…

Si queremos evitar recaídas hay que hacerlo: establecer propósitos, objetivos concretos. En ocasiones, pueden ser cosas tan simples como tener la tarde para mí, comprar un libro, reservar un viaje, quedar con alguien…

4. Han aprendido a decir «no»

Poner filtros en nuestros entornos más cercanos es clave de salud. Quien deja que todo pase y que todo le llegue queda colapsado. Es más, una de las causas más comunes de la depresión es precisamente el creer que podemos con todo. Pensar que quedar bien con todos es sinónimo de bondad es sin duda otro error que merma por completo nuestro equilibrio interno.

Las personas que han superado una depresión entienden que en su día a día deben establecer límites. Decir «no» cuando así lo sienten y «sí» cuando lo desean, es un ejercicio de bienestar absoluto.

5. Ejercicio moderado cada día

El cuerpo que se mueve con la vida deja a un lado sus tristezas. Quien camina, baila, nada, salta o ejercita sus músculos se regala buenas dosis de endorfinas, mejora su circulación y oxigena el cerebro. Todo ello se traduce en un nivel más alto de serotonina, esa hormona que nos protege de las tristezas…

6. Sí a una buena alimentación

Una buena alimentación no es el antídoto contra los trastornos depresivos. Sin embargo, puede actuar como un buen protector por varios motivos: ponemos interés en algo, nos preocupamos por comprar buenos alimentos, cocinar nuevas recetas…

Asimismo, incorporar a nuestra vida esas dietas balanceadas donde obtengamos un buen nivel de triptófano, magnesio y así como antioxidantes y ricas vitaminas, nos ayudará también a producir más serotonina.

7. El Mindfulness para evitar remisiones en la depresión

Un modo probado de prevenir remisiones en la depresión es practicar la atención plena. Es más, existen numerosos estudios que avalan los beneficios del Mindfulness como estrategia psicológica para reducir el impacto del estrés y la ansiedad en nuestro día a día.

  • Esta técnica de meditación nos ayuda a ser más conscientes de nuestras emociones.
  • Rompemos el círculo del pensamiento rumiante.
  • Se reducen las molestias físicas asociadas al estrés.
  • Nos permite reflexionar sobre las experiencias inmediatas para tomar mejor decisiones y priorizar.
  • Con el mindfulness exploramos otras opciones, despertamos nuestra creatividad, nuestra intuición para descubrirnos como personas.

Para concluir, incidir en un punto: cada persona debe hallar su estrategia, su música interna. Es necesario que encontremos nuestro propio motor y esas herramientas que más nos funcionen para dejar a un lado la apatía, el abatimiento y ese malestar del alma que convive en ese demonio llamado depresión.

*Quisiera aclarar que no soy médico ni psicólogo, escribo en base a mi experiencia e investigación propia.